
Hoy, mientras almorzaba en la Plaza San Martín , puedo jurar que el pajarito que se paró al lado mío e hinchó sus plumas varias veces para cantar era un mirlo. Era chiquito pero gordito y tenía plumas que en la sombra parecían negras, pero cuando le daba el sol se notaba que eran azules. Me gustaría saber si de verdad era un mirlo y si no, porqué a mi se me ocurrió que era.